lunes, 5 de octubre de 2009

Gracias a la Negra, que nos ha dado tanto…

Todos los inmigrantes lo sabemos. Llegará un momento, de sorpresa y por la espalda, donde la vida nos recordará que estamos lejos de casa, que nuestras raíces y nuestra historia comenzaron en otro lugar, que parte de nosotros se quedo anclado en otro país, detrás de la frontera, no importa lo cercana o lejana que esta sea.

Para algunos ese momento llega cuando escuchan por primera vez el Himno Nacional o el grito de gol o el aroma a empanadas, cada uno es diferente, pero ese momento es inevitable y forma parte del ser de los que “estamos afuera”.

Recuerdo mi momento de manera vivida y precisa. Era el año 1993 y estábamos viviendo en Pamplona. Como siempre, la nostalgia gastronómica nos dominaba y luego de caminar hasta el casco viejo de la ciudad, llegamos a un supermercado que vendía yerba argentina, el local se encontraba al fondo de una galería, en un subsuelo y mientras bajaba las escaleras, sentí un viento frío.

Y llegó la distancia.

Por los parlantes de la galería sonaba “Alfonsina y el mar”, en la voz de la negra Sosa. Las lágrimas no se hicieron esperar y la magia de su dulce voz hizo que a pesar del dolor, tuviera que escuchar la canción hasta el final. Después de todo, eran los sonidos de “la matria”, en la voz de la Pachamama.

Años después, la vida me dio un regalo inesperado. De alguna manera, una de las ventajas de estar en un país extranjero: nuestras estrellas son más accesibles.

Después de una entrevista con el Cónsul Argentino en Nueva York, me preguntaron si quería asistir a una cena en honor a Mercedes Sosa. Miércoles a la noche, no muy conveniente y no iba a cantar nada, solo una cena. Allí estuve, luego de viajar desde mi trabajo en tren, cambiarme en el baño de un hotel, de taquito y perlas para conocer a la Negra.

Durante la cena, de a poco la atención dejo de centrarse en la tucumana, que cada tanto entonaba una canción como parte de la conversación. Hablando sobre tangos, nos regalo algunas piezas, de las que trataba de recordar la letra. Así que entre todos, cantábamos con Mercedes, como si los dioses nos hubiesen dado el permiso divino de compartir un momento musical con ellos.

La cena fue pasando, y en un momento me disculpe para ir al baño. El consulado es una hermosa mansión en el centro de Manhattan de varios pisos, así que enfile para la escalera y allí estaba, doña Mercedes sentada en un sofá negro, descansando y tal vez escapando de la conversación incesante en el comedor.

Nos miramos, me sonrió, y si con eso no hubiese sido suficiente, palmeo el espacio a su lado en el sillón “sentate”, me dijo con una sonrisa.

La charla fue totalmente banal, y en mi cabeza solo podía pensar “estoy sentada al lado de Mercedes Sosa”, luego se fue sumando mas gente y todos terminamos charlando en el sofá, rodeando a la Negra, como quien se acerca a un fogón en busca de calidez.

A veces cuando conocemos a los artistas nos llevamos una desilusión. La gente no siempre es como parece. Con Mercedes Sosa eso también era verdad. Es mucho mas agradable y cálida de lo que uno se hubiese podido imaginar.

Años después la vimos en el Lincoln Center, más delicada de salud pero como siempre, dedicándose a su público. Porque Mercedes era su gente, su música y la calidez de una mujer que a pesar de su fama siempre tenía lugar para que alguien se sentara a su lado.

Descansa en paz, Mercedes Sosa. Te vamos a extrañar.

4 comentarios:

  1. me encanto como siempre, por la sencillez pero sobre todo algo escrito con el corazon Pocha Buenos Aires

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  2. Soy algo menor que Mercedes Sosa, sus canciones, al principio en caset, fueron lo mejor de los recuerdos que me traje de Mar del...Ahora con internet...estoy "al dia", pero saber del fallecimiento, me ha llenado de congoja...Qué dificil se hace desde la lejanía asumir Que ya no está más....SIGO ESCUCHÁNDOLA desde Barcelona

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  3. ALBERTO HAUAD BARROZO12 de octubre de 2009, 22:09

    A MI MUJER Y A MI NOS PASO...!!!VENIAMOS DE CALATAYUD ASIA ZARAGOZA,Y ESCUCHAMOS EN LA RADIO A LA NEGRA,Y NOS DIMOS CUENTA QUE SU CUERPO SE HABIA IDO ,PERO QUE SU VOS SEGUIRA CON NOSOTROS POR SIEMPRE ,TRAYENDONOS UN LATIDO MAS FUERTE EN NUESTRO CORAZON,OIRLA CANTAR ES ESTAR UN POCO MAS CERCA DE NUESTRO PAIS ...!!!

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  4. La negra no se va. Se queda para siempre con su musica, no?

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